NEUMÁTICOS DESGASTADOS: SU PELIGRO, CÓMO DETECTARLOS Y PREVENIR SU DEGRADACIÓN

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Circular con los neumáticos desgastados o en mal estado aumenta inseguridad en la conducción.   Además es peligroso, dispara el consumo de combustible y puede acarrear problemas mecánicos.

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Para detectar posibles problemas y darles solución, conviene conocer los síntomas de desgaste de los neumáticos: 

  • Desgaste en los bordes exteriores: Circular con menor presión de la aconsejada implica que el neumático se “aplaste” contra el pavimento. Por lo tanto, se produce un desgaste anormal de la superficie de apoyo, que son ambos laterales. Esta irregularidad puede provocar hasta un 15% de aumento del gasto de combustible.
  • Desgaste en la banda central: El inflado excesivo de los neumáticos produce que el contacto con la carretera se realice principalmente a través de la banda central. Esta irregularidad disminuye la superficie de contacto y la seguridad se ve afectada. 
  • Desgaste de un único borde: La alineación incorrecta de la dirección hace que las ruedas no giren en el sentido de avance del vehículo. Al rodar “torcidas”, afectan a los laterales del neumático, que se van desgastando aceleradamente. Este tipo de desgaste también puede ser provocado por defectos en el ángulo de caída de las ruedas. En este caso, no se trata de que las ruedas no avancen en paralelo, sino que el apoyo del eje no es correcto.
  • Desgaste irregular: Si los neumáticos están mal equilibrados (es decir, tiene pesos desiguales) o los amortiguadores están en mal estado pueden aparecer desgastes no uniformes. En este caso, una zona de la banda de rodadura pierde el dibujo o relieve, mientras que otras zonas se conservan en mejor estado. Los frenazos bruscos tienden a desgastar los neumáticos irregularmente. 

 

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Llevando los neumáticos en mal estado no sólo consumes más combustible y los desgastas antes, también provocas daños o deterioro irregular en otros elementos. Y es que 4 de cada 10 visitas que realiza un coche a un taller se deben a averías y problemas generados a partir de un mal estado de los neumáticos, esto nos lo cuenta el Grupo Red Europea, empresa especializada en seguros y garantías mecánicas. Unas cifras que no hacen sino aumentar debido a que los usuarios están posponiendo las revisiones debido a la situación económica. ‘La falta o exceso de presión en las ruedas, el desgaste excesivo del dibujo de los neumáticos o un mal equilibrado de las ruedas son situaciones que pueden generar un desgaste prematuro e incluso averías en los sistemas de dirección, amortiguación y frenos’, como señala el informe de Red Europea.

 

El descuido más habitual, como es no llevar los neumáticos con la presión correcta, puede conllevar problemas en el sistema de dirección del vehículo. Pero la mala presión en las ruedas no sólo disminuye considerablemente la adherencia de las ruedas al asfalto sino que podría estropear todos aquellos sistemas electrónicos de adherencia como el ABS o ESP, entre otros.

 

Por otro lado, un mal equilibrado o una mala alineación de las ruedas, otro de los defectos más comunes de los automovilistas ‘puede afectar a los elementos de suspensión como rótulas, silent-blocks del trapecio y los amortiguadores’. También, comentan desde Red Europea, puede llegar a producir la deformación de los discos de freno poniendo en riesgo la seguridad del conductor y los pasajeros. Un mal equilibrado de las ruedas provoca que el vehículo vibre a velocidades superiores a 80 km/h y a largo plazo produce fallos en la dirección del vehículo.

 

Neumáticos en buen estado 5 reglas de oro:

Si quieres mantener los neumáticos (y el resto de elementos) en buen estado presta atención a los consejos que te dan desde el Grupo Red Europea.

Presión, la justa. Comprueba la presión de cada uno de los neumáticos periódicamente. Una presión inferior te va a hacer reducir su vida útil en un 20 por ciento, además de aumentar las probabilidades de sufrir un reventón, mayor consumo de combustible. La sobrepresión conlleva un mayor desgaste de la banda de rodamiento.

Dibujo, el legal. Comprueba la profundidad del dibujo del neumático, si éste no supera los 1,6 mm tendrás que cambiarlo.

Sin mordidas ni desgarrones. Comprueba que tanto la banda de rodadura como los flancos del neumático se encuentran en buen estado,que no encuentras ni dientes de sierra ni mordidas o desgarrones como los que se producen con los ‘bordillazos’.

Ojo a la caducidad. Los neumáticos caducan. Independientemente  del kilometraje, que suele estar en torno a los 50.000 kilómetros (aunque varía mucho del uso), los neumáticos deben cambiarse transcurridos cinco años, aunque casi no los utilices. El compuesto se va degradando.

Baches y badenes despacio. Lo ideal sería no circular por carreteras con badenes ni baches, pero como eso es imposible lo mejor es atravesarlos a poca velocidad.